Deriva ¿Cuán válidos son los paradigmas que usamos para evitarla?

Juan Martin Cuthill
Ingeniero Agrónomo

En el amplio tema de la aplicación de agroquímicos, no debe haber tema más investigado y sobre el que se haya escrito más, que LA DERIVA. Sin embargo, aún hoy en pleno siglo XXI, en el día-día del campo, seguimos tomando decisiones, basadas en paradigmas no chequeados y muchas veces equivocados.

Desde el punto de vista de calidad de aplicación, consideramos deriva o peligro de deriva, cuando el agroquímico que aplicamos puede salir del lote o potrero donde queremos aplicar. No obstante, existe un tipo de deriva que se verifica en prácticamente todas las aplicaciones. La ENDODERIVA, aquella que sucede cuando el caldo asperjado llega al suelo. La misma conlleva por supuesto riesgo de contaminación y también pérdida de producto que no impacta en el blanco. Este paradigma de que solo es peligroso lo que se vuela fuera del lote hace que si lo que vamos a aplicar no perjudica lotes de los vecinos o los linderos propios, no importa y así no tomemos los recaudos necesarios. Por ejemplo, verificar las gotas que estamos generando en nuestros picos.

Otro paradigma asociado es el de “uso pastillas antideriva y con eso estoy cubierto de todos los riesgos”. Si miramos la figura 1, veremos que aún la pastilla antideriva más usada del mundo, según a que presión de trabajo se la use, produce una cierta proporción de gotas susceptibles de deriva por viento. Pero además en todo su rango de presión de trabajo hace gotas gruesas que por su peso pueden llegar a nos ser retenidas en el blanco, caer al piso y producir ENDODERIVA.

Figura 1

Creo que sería mas sano para la toma de decisiones hablar de “GOTAS ANTIDERIVA” mejor aún “ESPECTRO DE PULVERIZACIÓN ANTIDERIVA”. Si ahondamos un poco en el tema, debemos decir que lo ideal sería contar con una pastilla que nos hiciera todas las gotas casi iguales. Con lo cual, si la presión de trabajo elegida es correcta, los riesgos de deriva se minimizarían casi a cero y los impactos ambientales serian mínimos y las eficiencias de aplicación serian tal que las dosis de agroquímicos que empezaríamos a utilizar se reducirían de forma muy significativa. Por supuestos y de forma simultánea, los controles de malezas, enfermedades e insectos mejorarían en forma exponencial.

En nuestro trabajo muy frecuentemente recibimos la consulta ¿cuál pastilla es la mejor para trabajar? Sistemáticamente nuestra primera respuesta es “la que vos conozcas el espectro de gotas que te va a hacer en cada una de las presiones de trabajo recomendada por el fabricante”. Para ello existen dos caminos, leer los manuales del fabricante y ver que DVM de gota hará la pastilla para cada presión de trabajo. La otra forma es usando tarjetas hidrosensibles para ver a campo qué tipo de spray estamos produciendo y dónde estamos impactando con nuestras gotas.

Para terminar esta breve reflexión, sobre un problema tan importante, sólo quiero citar la frase:

“NO PODEMOS TENER UN BISTURÍ Y UTILIZARLO COMO SI FUERA UNA GUADAÑA”

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